Una de las enfermedades más temidas, el cáncer, puede tener un aspecto simbólico muy importante y sanador para quienes la padecen.
Hace algunos meses estuve investigando precisamente sobre el cáncer de seno y comparto mis hallazgos contigo:
MENSAJE DE AMOR
Quizá desde la antigüedad se le ha dado a la enfermedad un sentido simbólico y en los últimos años esta manera de entender los padecimientos humanos se ha vuelto a retomar con fuerza: ¿qué me dice de mi misma la enfermedad que padezco? ¿qué lección está poniendo frente a mis ojos? ¿qué necesito aprender para sanar?
Cuando se ha escuchado un diagnóstico de cáncer estoy segura de que lo último en que se piensa (si es que se logra pensar) es: ¿qué debo aprender? Alcanzar de nuevo la calma y reflexionar sobre lo que el cáncer o cualquier otra enfermedad significa no es tarea fácil, sin embargo es algo que vale la pena hacer y es una reflexión que te invito a hacer.
Símbolo de feminidad, de dar, de nutrir, de cuidar, los senos son también, como consecuencia, símbolo de amor. Como mujeres, nuestra propia naturaleza nos inclina a abrazar con ese amor maternal todo lo que nos rodea, especialmente a quienes amamos.
Sin embargo, esta naturaleza no nos pone límites y es ahí en donde se encuentra uno de los más importantes retos femeninos.
Una de las hipótesis simbólicas relacionadas con el cáncer de seno (por cierto, no exclusivo en las mujeres) tiene relación con cierta inseguridad respecto al equilibrio entre el dar y recibir, entre el abrazar y soltar a quienes y lo que amamos, entre aceptar nuestras experiencias (incluso las más profundamente dolorosas), aprender de ellas y dejarlas ir.
A nivel inconsciente cuestionamientos como ¿hago lo correcto? ¿es suficiente? ¿puedo dar más? reciben respuestas como: no es suficiente; debo esforzarme más; lo que doy no es lo que los demás necesitan; mi deber es … dar, dar, dar.
Esta actitud de aparente amor trae como consecuencia una total falta de amor por sí misma, sacrificando los sueños propios a favor de los demás. A la larga se produce el resentimiento y culpa, emociones relacionadas con la enfermedad.
Otra hipótesis simbólica se refiere al nutrir experiencias dolorosas especialmente aquellas relacionadas con los padres y en nuestra niñez. Nuevamente, nos referimos al abrazar (en esta situación, aferrarnos) y no dejar ir aquello que nos hirió.
Independientemente de la congruencia de nuestras propias experiencias con cualquiera de las dos hipótesis, el amor es el mensaje.
Da, pero da incondicionalmente lo que esté está dentro de tus posibilidades, con respeto a ti misma con amor, alegría y placer.
Permítete ser humana experimentando sin temor cualquier emoción negativa que hayas albergado y luego vive el amor a través del perdón.
Acepta tu feminidad con todo lo que ésta conlleva: dolor, sensualidad, fortaleza.
Aprende a decir no… a decir basta.
Elige amarte a ti misma, porque haciéndolo eres capaz de dar aquello de lo que ahora estás llena.
Recuerda tu camino y regresa a casa, regresa al amor.
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viernes, 19 de febrero de 2010
sábado, 29 de agosto de 2009
COMUNICACION Y SALUD
No es frecuente que relacionemos la comunicación con la salud, sin embargo, cada vez hay más evidencias de que tiene cierto impacto, si es que no mucho, en nuestro equilibrio físico.
Al respecto y de acuerdo a algunas observaciones hechas por reconocidos médicos, se han encontrado patrones muy comunes entre los pacientes de enfermedades graves, siendo uno de ellos la incapacidad de decir que no, de poner límites y de expresar claramente lo que necesitamos.
En el siguiente enlace encontrarás más información y, si te interesa profundizar, una invitación.
Reconocer nuestras necesidades para fortalecernos
Al respecto y de acuerdo a algunas observaciones hechas por reconocidos médicos, se han encontrado patrones muy comunes entre los pacientes de enfermedades graves, siendo uno de ellos la incapacidad de decir que no, de poner límites y de expresar claramente lo que necesitamos.
En el siguiente enlace encontrarás más información y, si te interesa profundizar, una invitación.
Reconocer nuestras necesidades para fortalecernos
sábado, 15 de agosto de 2009
¿CURAR O SANAR?

Es muy importante que cuando trabajemos en la curación de nuestro cuerpo tengamos perfectamente clara la diferencia entre curar y sanar.
Como ya se ha dicho en otras ocasiones, se puede estar sano, aún en un cuerpo enfermo. Pero ¿qué es lo que realmente significa esto?
El concepto de "curar" es bien conocido. Cuando nuestro cuerpo enferma, es decir, pierde el equilibrio físico, buscamos ayuda a través de los médicos o los terapeutas. Estos, a su vez, nos prescriben medicamentos o terapias que nos ayudarán a restablecernos. Esta ayuda viene totalmente de "fuera de nosotros". Cuando recurrimos permanentemente a este tipo de ayuda para curarnos corremos el riesgo de convertirnos en seres totalmente irresponsables de lo que nos pasa. "Me enfermo... voy al doctor. El que se encargue de mí".
El concepto de "sanar" es mucho más amplio que el de curarse. Sanar significa volver a recuperar nuestra plenitud y el equilibrio en todos los sentidos y viene de "dentro de nosotros". Sanar comienza con una decisión personal de responsabilizarnos de nosotros mismos. Implica esforzarnos, disciplinarnos, amarnos.
Para curarse físicamente y a largo plazo o, mejor aún, de forma definitiva, necesitamos sanar.
Si actualmente padeces alguna enfermedad física considera primero sanar. Decide vivir y vivir saludable. Haz lo que esté en tus manos para lograr el equilibrio entre tus partes emocional, física, mental y espiritual y seguramente verás cambios importantes.
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